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TEXTOS

Extractos del Catálogo Fluxus
MAC, Agosto 2005
Introducción

Introducción - René Block, Carola Bodenmüller, Gabriele Knapstein

Estas piezas tal vez son difíciles de
entender, pero aún así hay algo en ellas.
Tut Köpcke, durante el Festum Fluxorum de 1970
en Berlín, después de muchas representaciones
alrededor de las 3 de la mañana.

Hay que vaciar el arroz y los frijoles para no tomarlos tan en serio. Cuando al arroz, los frijoles y otras cosas no se les tome tan en serio, habrá menos miedo en el mundo. Ésta es la tarea del arte: hay que tener menos miedo. Yo todavía debo vaciar mucho más arroz y frijoles.
Nam June Paik sobre su pieza Simple en la entrevista de Magnum "La gente de Fluxus", 1963

El primer festival Fluxus se realizó en 1962 en el Städtisches Museum de Wiesbaden. George Maciunas, un artista y empresario lituano formado en diversas escuelas de arte de Nueva York, había planeado una serie de conciertos bajo el título Fluxus Festival Internacional de Música Novísima para septiembre de ese año. Durante cuatro fines de semana se presentaron artistas de diversas disciplinas en happenings y eventos con piezas de música de acción y composiciones de música concreta, en los que se tocaron cintas grabadas y se mostraron películas.

A partir de entonces el concepto Fluxus, que originalmente imaginó Maciunas como título para una "revista internacional del más reciente arte y anti-arte, música y anti-música, poesía y anti-poesía, etcétera", sirvió al inagotable organizador como denominación para innumerables conciertos y eventos, manifiestos y ediciones que, en gran parte gracias a su iniciativa, se presentaron o publicaron en Europa, Estados Unidos y Japón. Aunque la revista nunca apareció, el concepto Fluxus se mantuvo desde los años 60 hasta hoy como común denominador para un sinnúmero de actividades artísticas.

Fluxus es, en primer lugar, una red multidimensional de representaciones, encuentros, ideas y objetos que se extiende sobre un largo espacio de tiempo y muchos países. Es un fenómeno de campo cuyos límites son borrosos y difíciles de definir. Es, parafraseando a Lewis Carroll, una larga historia con muchos nudos.

Es particularmente cerrada la trama de contactos y actividades que comprende el fenómeno Fluxus desde el inicio de los 60 y en torno a los "aniversarios" de 1972, 1982 y 1992. Al inicio son puntos nodales Nueva York y las ciudades alemanas Darmstadt, Düsseldorf, Colonia, Wuppertal, Wiesbaden y Berlín, y se desarrollan intensas conexiones con Japón, París, Ámsterdam, Copenhague, Londres, Estocolmo, Praga y Madrid. En la larga historia del movimiento permanecen como sus principales escenarios Nueva York, donde vive George Maciunas, y la República Federal Alemana (RFA), lugar de residencia o tránsito de muchos artistas desde fines de los 60.

Hace algunos años, tanto en las exposiciones y publicaciones de la Gilbert and Lila Silverman Collection de Detroit como en la muestra In the Spirit of Fluxus montada por el Walker Art Center de Mineápolis, fueron recuperados y presentados importantes materiales sobre su historia. En estos proyectos se enfatizaron las actividades que George Maciunas inició en Nueva York.

Además de la documentación sobre las presentaciones de Fluxus organizadas por Maciunas en Alemania, esta exposición sigue los hilos que vinculan este movimiento con la vida artística alemana desde finales de los 50. Artistas como John Cage, Nam June Paik, George Maciunas, La Monte Young o Emmett Williams encontraron ahí, a finales de los 50 y principios de los 60, un vigoroso desarrollo de la música nueva y la poesía concreta, el cual estimuló los planteamientos que trascendieron los límites de los diversos géneros y que reaccionó de inmediato a nuevos impulsos. En la RFA, donde se iniciaba una nueva orientación política, económica y cultural, se gestó un clima propicio para la experimentación artística que permitió el desarrollo de formas intermediáticas vinculadas con los movimientos de vanguardia de principios del siglo XX, y otras nuevas. A diferencia de otros lugares de Europa y Estados Unidos, en Renania y Berlín se encontraron desde un principio artistas que crearon una plataforma para sí mismos y sus amigos, así como algunas galerías y museos que consideraban irritante -y por lo tanto importante- la concepción del arte de Fluxus, y trataron de difundirlo. A la continua presencia del movimiento en el escenario artístico germano-occidental contribuyeron, hasta entrados los años 70, artistas como Joseph Beuys y Wolf Vostell, quienes recibieron de Fluxus un impulso determinante para su propio trabajo, y a pesar de algunos desacuerdos y distanciamientos nunca abandonaron el contacto con ese círculo.

Gracias al programa de becas artísticas de la Deutscher Akademischer Austausch Dienst (DAAD), diversas cátedras, profesores de escuelas superiores de arte y numerosas exposiciones, en los años 70 y 80 siguieron llegando a la RFA artistas Fluxus de Estados Unidos, Japón y países de Europa oriental y occidental. Mucho más rápido que en cualquier otra parte, como Italia o la Unión Americana, encontraron ahí un círculo pequeño pero amistoso de coleccionistas y promotores que seguían y documentaban su trabajo con interés. Ya que el concepto y quehacer de los artistas estaba en su mayoría fuera del mercado del arte, dependían de este tipo de fomentos y apoyos. Por otro lado, algunas colecciones de Fluxus que entretanto se volvieron considerables, como la del IFA, pudieron reunirse sólo porque muchas obras y documentos fueron susceptibles de adquirirse con medios financieros relativamente modestos, incluso hasta hoy.

La exposición y el catálogo registran, por una parte, los festivales, conciertos y presentaciones más importantes de sus artistas en suelo alemán. Entre los documentos fotográficos destacan las series de Ute Klophaus y Manfred Leve, elaboradas en los años 60, que representan dos formas fundamentalmente distintas de "conservación" y "reproducción" del arte-acción. Leve busca reproducir los acontecimientos como fueron percibidos desde la perspectiva más o menos casual de un visitante, en tanto que Klophaus crea una distancia hacia el objeto reproducido, a través de medios artísticos como el tratamiento de los negativos o las impresiones en papel. Sin embargo, en las tomas de ambos rige la limitación propia de la fotografía, que sólo puede hacer presente lo pasado como pasado. Vinculadas, con otros documentos preservados como carteles, cartas, películas, grabaciones, libros y partituras de los artistas, permiten al espectador actual formarse una idea de los acontecimientos y acciones ocurridos en esa época.

Esta muestra presenta además trabajos originales que surgieron en la etapa inicial de los conciertos y las actividades conjuntas, así como obras recientes de artistas que trabajaron o vivieron en Alemania, o que todavía viven ahí. Con unas cuantas excepciones, los múltiples y publicaciones seleccionados fueron editados por Maciunas por editoriales alemanas.
Junto con material fílmico documental se exhiben películas, así como los Flux-filmes editados por Maciunas. Debido a una calidad deficiente, grabaciones de conciertos o lecturas grabadas son difícilmente presentables en una exposición. Por ello, exceptuando unos cuantos ejemplos, la muestra se limita a mostrar los discos grabados, y los dramas radiofónicos producidos por la Radio de Alemania Occidental en Colonia.

Anexa al catálogo aparece una edición especial en la que se presenta material inédito de la pieza de correspondencia Revue rendez-vous, proyecto de revista concebido e iniciado en Berlín durante los años 60 por S. D. Sauerbier y que, como la de Maciunas, no superó el estadio de recolección de materiales. La pieza ilustra a su modo la estructura en forma de red de Fluxus que la exposición y el catálogo buscan reproducir.

Con sus muy diversas raíces y formas de expresión, Fluxus se aparta una y otra vez de los intentos de definición y de una clasificación unívoca en la historia del arte. Si el pensamiento contemporáneo busca el concepto que pudieran caracterizar la naturaleza asistemática, intermediática y efímera de Fluxus, podría encontrarse en el concepto rizoma tomado de la botánica por el filósofo Gilles Deleuze y el sicoanalista Félix Guattari. Según lo describen en su libro Mil Mesetas, "el rizoma tiene formas muy diversas, desde su extensión superficial ramificada en todos los sentidos hasta sus concreciones en bulbos y tubérculos… En un rizoma hay lo mejor y lo peor: la patata y la grama, la mala hierba… Un rizoma no empieza ni acaba, siempre está en el medio, entre las cosas, inter-ser, intermezzo… El medio no es una media, sino, al contrario, el sitio por el que las cosas adquieren velocidad. Entre las cosas no designa una relación localizable que va de la una a la otra y recíprocamente, sino una dirección perpendicular, un movimiento transversal que arrastrara a la una y a la otra, arroyo sin principio ni fin que socava las dos orillas y adquiere velocidad en el medio."

 
Desarrollado por SISIB, Universidad de Chile, 2005