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Introducción - René Block,
Carola Bodenmüller, Gabriele Knapstein
Estas piezas tal vez son difíciles
de
entender, pero aún así hay algo en ellas.
Tut Köpcke, durante el Festum Fluxorum de 1970
en Berlín, después de muchas representaciones
alrededor de las 3 de la mañana.
Hay que vaciar el arroz y los frijoles
para no tomarlos tan en serio. Cuando al arroz, los frijoles
y otras cosas no se les tome tan en serio, habrá menos
miedo en el mundo. Ésta es la tarea del arte: hay que
tener menos miedo. Yo todavía debo vaciar mucho más
arroz y frijoles.
Nam June Paik sobre su pieza Simple en la entrevista de Magnum
"La gente de Fluxus", 1963
El primer festival Fluxus se realizó
en 1962 en el Städtisches Museum de Wiesbaden. George
Maciunas, un artista y empresario lituano formado en diversas
escuelas de arte de Nueva York, había planeado una
serie de conciertos bajo el título Fluxus Festival
Internacional de Música Novísima para septiembre
de ese año. Durante cuatro fines de semana se presentaron
artistas de diversas disciplinas en happenings y eventos con
piezas de música de acción y composiciones de
música concreta, en los que se tocaron cintas grabadas
y se mostraron películas.
A partir de entonces el concepto Fluxus,
que originalmente imaginó Maciunas como título
para una "revista internacional del más reciente
arte y anti-arte, música y anti-música, poesía
y anti-poesía, etcétera", sirvió
al inagotable organizador como denominación para innumerables
conciertos y eventos, manifiestos y ediciones que, en gran
parte gracias a su iniciativa, se presentaron o publicaron
en Europa, Estados Unidos y Japón. Aunque la revista
nunca apareció, el concepto Fluxus se mantuvo desde
los años 60 hasta hoy como común denominador
para un sinnúmero de actividades artísticas.
Fluxus es, en primer lugar, una red multidimensional
de representaciones, encuentros, ideas y objetos que se extiende
sobre un largo espacio de tiempo y muchos países. Es
un fenómeno de campo cuyos límites son borrosos
y difíciles de definir. Es, parafraseando a Lewis Carroll,
una larga historia con muchos nudos.
Es particularmente cerrada la trama de
contactos y actividades que comprende el fenómeno Fluxus
desde el inicio de los 60 y en torno a los "aniversarios"
de 1972, 1982 y 1992. Al inicio son puntos nodales Nueva York
y las ciudades alemanas Darmstadt, Düsseldorf, Colonia,
Wuppertal, Wiesbaden y Berlín, y se desarrollan intensas
conexiones con Japón, París, Ámsterdam,
Copenhague, Londres, Estocolmo, Praga y Madrid. En la larga
historia del movimiento permanecen como sus principales escenarios
Nueva York, donde vive George Maciunas, y la República
Federal Alemana (RFA), lugar de residencia o tránsito
de muchos artistas desde fines de los 60.
Hace algunos años, tanto en las
exposiciones y publicaciones de la Gilbert and Lila Silverman
Collection de Detroit como en la muestra In the Spirit of
Fluxus montada por el Walker Art Center de Mineápolis,
fueron recuperados y presentados importantes materiales sobre
su historia. En estos proyectos se enfatizaron las actividades
que George Maciunas inició en Nueva York.
Además de la documentación
sobre las presentaciones de Fluxus organizadas por Maciunas
en Alemania, esta exposición sigue los hilos que vinculan
este movimiento con la vida artística alemana desde
finales de los 50. Artistas como John Cage, Nam June Paik,
George Maciunas, La Monte Young o Emmett Williams encontraron
ahí, a finales de los 50 y principios de los 60, un
vigoroso desarrollo de la música nueva y la poesía
concreta, el cual estimuló los planteamientos que trascendieron
los límites de los diversos géneros y que reaccionó
de inmediato a nuevos impulsos. En la RFA, donde se iniciaba
una nueva orientación política, económica
y cultural, se gestó un clima propicio para la experimentación
artística que permitió el desarrollo de formas
intermediáticas vinculadas con los movimientos de vanguardia
de principios del siglo XX, y otras nuevas. A diferencia de
otros lugares de Europa y Estados Unidos, en Renania y Berlín
se encontraron desde un principio artistas que crearon una
plataforma para sí mismos y sus amigos, así
como algunas galerías y museos que consideraban irritante
-y por lo tanto importante- la concepción del arte
de Fluxus, y trataron de difundirlo. A la continua presencia
del movimiento en el escenario artístico germano-occidental
contribuyeron, hasta entrados los años 70, artistas
como Joseph Beuys y Wolf Vostell, quienes recibieron de Fluxus
un impulso determinante para su propio trabajo, y a pesar
de algunos desacuerdos y distanciamientos nunca abandonaron
el contacto con ese círculo.
Gracias al programa de becas artísticas
de la Deutscher Akademischer Austausch Dienst (DAAD), diversas
cátedras, profesores de escuelas superiores de arte
y numerosas exposiciones, en los años 70 y 80 siguieron
llegando a la RFA artistas Fluxus de Estados Unidos, Japón
y países de Europa oriental y occidental. Mucho más
rápido que en cualquier otra parte, como Italia o la
Unión Americana, encontraron ahí un círculo
pequeño pero amistoso de coleccionistas y promotores
que seguían y documentaban su trabajo con interés.
Ya que el concepto y quehacer de los artistas estaba en su
mayoría fuera del mercado del arte, dependían
de este tipo de fomentos y apoyos. Por otro lado, algunas
colecciones de Fluxus que entretanto se volvieron considerables,
como la del IFA, pudieron reunirse sólo porque muchas
obras y documentos fueron susceptibles de adquirirse con medios
financieros relativamente modestos, incluso hasta hoy.
La exposición y el catálogo
registran, por una parte, los festivales, conciertos y presentaciones
más importantes de sus artistas en suelo alemán.
Entre los documentos fotográficos destacan las series
de Ute Klophaus y Manfred Leve, elaboradas en los años
60, que representan dos formas fundamentalmente distintas
de "conservación" y "reproducción"
del arte-acción. Leve busca reproducir los acontecimientos
como fueron percibidos desde la perspectiva más o menos
casual de un visitante, en tanto que Klophaus crea una distancia
hacia el objeto reproducido, a través de medios artísticos
como el tratamiento de los negativos o las impresiones en
papel. Sin embargo, en las tomas de ambos rige la limitación
propia de la fotografía, que sólo puede hacer
presente lo pasado como pasado. Vinculadas, con otros documentos
preservados como carteles, cartas, películas, grabaciones,
libros y partituras de los artistas, permiten al espectador
actual formarse una idea de los acontecimientos y acciones
ocurridos en esa época.
Esta muestra presenta además trabajos
originales que surgieron en la etapa inicial de los conciertos
y las actividades conjuntas, así como obras recientes
de artistas que trabajaron o vivieron en Alemania, o que todavía
viven ahí. Con unas cuantas excepciones, los múltiples
y publicaciones seleccionados fueron editados por Maciunas
por editoriales alemanas.
Junto con material fílmico documental se exhiben películas,
así como los Flux-filmes editados por Maciunas. Debido
a una calidad deficiente, grabaciones de conciertos o lecturas
grabadas son difícilmente presentables en una exposición.
Por ello, exceptuando unos cuantos ejemplos, la muestra se
limita a mostrar los discos grabados, y los dramas radiofónicos
producidos por la Radio de Alemania Occidental en Colonia.
Anexa al catálogo aparece una edición
especial en la que se presenta material inédito de
la pieza de correspondencia Revue rendez-vous, proyecto de
revista concebido e iniciado en Berlín durante los
años 60 por S. D. Sauerbier y que, como la de Maciunas,
no superó el estadio de recolección de materiales.
La pieza ilustra a su modo la estructura en forma de red de
Fluxus que la exposición y el catálogo buscan
reproducir.
Con sus muy diversas raíces y formas
de expresión, Fluxus se aparta una y otra vez de los
intentos de definición y de una clasificación
unívoca en la historia del arte. Si el pensamiento
contemporáneo busca el concepto que pudieran caracterizar
la naturaleza asistemática, intermediática y
efímera de Fluxus, podría encontrarse en el
concepto rizoma tomado de la botánica por el filósofo
Gilles Deleuze y el sicoanalista Félix Guattari. Según
lo describen en su libro Mil Mesetas, "el rizoma tiene
formas muy diversas, desde su extensión superficial
ramificada en todos los sentidos hasta sus concreciones en
bulbos y tubérculos
En un rizoma hay lo mejor
y lo peor: la patata y la grama, la mala hierba
Un rizoma
no empieza ni acaba, siempre está en el medio, entre
las cosas, inter-ser, intermezzo
El medio no es una
media, sino, al contrario, el sitio por el que las cosas adquieren
velocidad. Entre las cosas no designa una relación
localizable que va de la una a la otra y recíprocamente,
sino una dirección perpendicular, un movimiento transversal
que arrastrara a la una y a la otra, arroyo sin principio
ni fin que socava las dos orillas y adquiere velocidad en
el medio."
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