|
MUSEOGRAFÍAS
1ª Etapa
|
|
Texto
de Paz Aburto
|
MANUEL
TORRES, NATALIA BABAROVIC Y PABLO LANGLOIS
Grupo
de obras donde los artistas, compañeros de generación,
desarrollan una labor pictórica que desplaza el código
realista tradicional (de imitar un modelo de la realidad)
hacia la construcción de un lenguaje visual que reflexiona
y renueva los fundamentos de la pintura misma. Manuel Torres
realiza un montaje pictórico entre fragmentos de pintura
tradicional, sobre paisaje o naturaleza muerta, y antiguas
imágenes publicitarias. Ambos pertenecientes al imaginario
de las salitreras chilenas en desuso, percibidas melancólicamente
como "monumentos" arruinados. Pablo Langlois cita
la pintura realista "La Lección de Geografía"
(1883) de Alfredo Valenzuela Puelma contemporizando los soportes
y materiales de la obra original. Natalia Babarovic si bien
trabaja la naturaleza muerta, exhibe a través de la
mancha la materialidad de la pintura, antes que el modelo,
extendiendo este gesto hacia los marcos difuminando ese límite
convencional del cuadro.
|
ENRIQUE
MATTHEY Y JUDITH JORQUERA
Las
obras de Enrique Matthey y Judith Jorquera trabajan con
la condición arruinada de las citas históricas.
Jorquera realiza una réplica de la Balsa de la Medusa,
pintura del romanticismo francés ejecutada por Théodore
Géricault en el siglo XVIII, que representaba un
acontecimiento político escandaloso: el naufragio
de colonos franceses en las costas africanas por negligencia
de su marina nacional. Sólo algunos inmigrantes,
tras 15 días de hambre, sed, enfermedades, locura
y canibalismo, logran salvarse en una balsa. La artista
chilena sumerge por días su reproducción en
el mar, vitalizando el tema de la obra original y exhibiendo,
en este espacio museal atacado por la ruina, el propio naufragio
de la pintura a través de las marcas de su corrosión
y sobrevivencia. Matthey convoca citas extraídas
de diferentes contextos -cultura greco-romana, oriental,
imágenes pop- a través de una pintura que
oculta su materialidad por la exhibición aséptica
de distintas retóricas y eróticas de la historia.
|
|
FRANCISCO
VALDÉS Y JUAN ENRIQUE GABLER
Francisco
Valdés y Juan Enrique Gabler articulan imágenes
en soportes bidimensionales, reflexionando sobre la pintura
contemporánea desde su condición material y desde
la iconografía y contenidos latinoamericanos. Valdés
colapsa la materialidad y la ficción de los medios pictóricos
tradicionales al trabajar la línea o la mancha como recortes,
indicando el carácter ilusorio, imperfecto y reemplazable
de los medios de reproducción. Conceptualmente, sus imágenes
gráficas (el indígena, el colonizador y la arquitectura
moderna) señalan, también, la idea de sustitución
cultural. Gabler utiliza el té como material para pintar
el fondo de la tela, sobre la cual incorpora imágenes
de diversa procedencia: el arcángel colonial, el cubo
de Necker, grafías árabes y chinas, exhibiendo
-desde esta recontextualización de los signos- los procesos
híbridos que configuran la identidad local. |
|
MARÍA
ELENA CÁRDENAS, CATALINA DONOSO Y CARLOS ALTAMIRANO
Estos
trabajos manifiestan el desplazamiento y emplazamiento de la
pintura tradicional. Si bien María Elena Cárdenas
sigue ocupando el modelo para la representación realista
de su pintura, desplaza el soporte bidimensional del cuadro
al espacio tridimensional de la sala, situando y objetualizando
a la pintura. Catalina Donoso, desde esta misma práctica
ampliada, ubica rollos de pintura de factura clásica
sobre el muro. Ambas eliminan el marco como límite convencional
de la obra, apelando a una apertura que entiende al arte como
proceso. El tema doméstico se da en esta sala como réplica
de lienzos comerciales en Donoso y como representación
de interiores en Cárdenas y Altamirano. Este último
fragmenta y desubica la composición convencional de un
cuadro al pintar sólo esquinas, ironizando la clásica
metáfora del cuadro como ventana y pintando, finalmente,
el acto de pintar (su tela firmada y el modelo). |
|
SAMY
BENMAYOR, BORORO Y OMAR GATICA
Estos
artistas, de la denominada promoción de los '80, recuperan
la práctica de la pintura en un contexto que la tornaba
obsoleta dado el advenimiento experimental de la performance,
las acciones de arte y la instalación. Si bien mantienen
el soporte tradicional del cuadro y recobran el color, el gesto
y la manualidad constituyentes del lenguaje pictórico,
no adoptan las limitaciones de este género. En contra
de la pintura académica utilizan la mancha excesiva,
el frote, el chorreo, la suciedad cromática y un proceso
de composición irreverente frente al dibujo, azaroso
y accidental. La primacía del gesto y la representación
de temas subjetivos los sitúan en un neo-expresionismo
motivado por el sentimiento y la pasión, opuestos a discursos
teóricos previos y a la monumentalidad de los grandes
temas de la pintura tradicional. |
|
ARTURO
DUCLOS
Arturo
Duclos trama sus pinturas con signos de diverso origen, suspendiendo
la tradicional manufactura del cuadro por las técnicas
gráficas de impresión. Simula antiguos tapices
europeos, convoca textos de lenguas muertas o vigentes, estereotipos
raciales, citas de los comics, etc. Reúne, en el espacio
del cuadro, a la alta cultura con la popular, a lo funcional
con lo decorativo, a lo femenino y lo masculino aboliendo, por
acumulación, las jerarquías y binarismos de estos
signos. Sus pinturas, al acoger lo heterogéneo, exhiben
el tránsito comunicativo de diferentes códigos
donde más que la configuración de un sincretismo
cultural, estampan el vacío y documentan el abandono
de sus significados por la pura materialidad. |
|
MARÍA
VICTORIA POLANCO, JOSEFINA GUILLISASTI Y VOLUSPA JARPA
María
Victoria Polanco, Josefina Guillisasti y Voluspa Jarpa dan
cuenta de un desplazamiento de la pintura tradicional. Polanco
problematiza el medio y el soporte convencional, al utilizar
directamente los muros y el lenguaje gráfico. Inventa
un espacio a través de la creación de una perspectiva
simple, contemporizando el lenguaje clásico de línea
y luz. Guillisasti altera el soporte de la pintura de paisaje.
Lo fragmenta, superpone y dinamiza estableciendo una secuencia
regida por el horizonte. Jarpa distribuye segmentos de pintura
por el muro, destruyendo la clásica unidad del cuadro.
Pinta un galpón en desuso, un espacio "eriazo"
dentro la ciudad, un intervalo fluctuante del mercado.
|
|
CRISTIAN
MARAMBIO, FRANCISCO SMYTHE E ISMAEL FRIGERIO
Las
pinturas de Cristian Marambio, Francisco Smythe e Ismael Frigerio
si bien no renuncian a la línea y el color de la pintura
clásica, no los destinan a la representación de
un modelo de la realidad. No persiguen una finalidad ilusionista,
sino que trabajan la superficie de filiación pop y la
fragmentación de herencia vanguardista. Marambio incorpora
imágenes de comics, evocando desde el formato del cuadro
las viñetas de estas series de dibujos populares. Smythe
fragmenta la unidad de la pintura en varios cuadros continuos
utilizando manchas y texturas informes, sobre las que se inscriben,
gráficamente, algunos símbolos y textos. Frigerio
utiliza los colores primarios como fondo, intervenidos por el
chorreo y la línea que construye, irregularmente, sólo
trozos de figuración. |
|
|