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Este
proyecto se postula como revisión crítica y temática
de un período de 20 años, comprendido entre 1980 y
2000. Período particularmente relevante dentro de la historia
nacional pues, al mismo tiempo que comprende el final del siglo
XX, coincide con los últimos 10 años de la dictadura
y los primeros diez años de gobierno democrático.
En este contexto la escena de artes visuales presenta situaciones
transformativas y desarrollos con un alto grado de complejidad,
situaciones cuyo avatar nos parece de fundamental importancia registrar,
repensar y evaluar.
Dentro del citado
período, y considerando en lo específico las pugnas
internas, las rupturas, los distintos agenciamientos materiales,
las oscilaciones temáticas y demás variables que a
su tiempo han afectado la inscriptividad formal y cultural de los
discursos, nos parece que la práctica de la pintura merece
una especial atención.
Primero: resulta
paradojal el hecho de que a pesar del sesgo "antipictórico"
de algunas de las propuestas más significativas de la época
y de los agenciamientos poéticos que de esto se derivan,
la práctica de la pintura no haya desaparecido del todo.
En efecto, es probablemente una característica muy particular
de nuestra escena, tanto la práctica sostenida de la pintura
en un registro más o menos convencional, como la verificación
de muestras y proyectos en los que transitan críticamente
sus códigos.
Segundo: como
ya sabemos, la pintura constituyó en el citado contexto no
sólo un género en crisis, sino también un campo
de operaciones. Muchas obras declaradas o leídas como no
pictóricas, se tramaron desde una reflexión crítica
sobre la pintura. Ya sea entendiendo a ésta como institución
paradigmática de la ideología occidental de la representación
visual o como género emblemático de la historia del
arte en Chile.
Tercero: si
registramos una presencia más o menos sostenida en el tiempo
de la pintura como práctica, merecería ser re-pensada
y re-evaluada la relación histórica y crítica
que ha establecido y establece aún con sus correlatos objetuales
e institucionales como el cuadro, el museo, la galería, el
mercado, la enseñanza y la historia. Al mismo tiempo, reconocer
la presencia paradojal de obras que determinan su producción
conservando una distancia con los procesos creativos propios de
la visualidad más actual.
Cuarto: creemos que constituye un interesante e importante ejercicio,
una evaluación de la continuidad pictórica, no tan
sólo como un fenómeno extemporáneo, sino muy
especialmente como un fenómeno más bien incómodo
en tanto inscrito en el contexto de la globalización de las
artes visuales contemporáneas. Especialmente ahora cuando
una nueva 'vulgata' planetaria se hace cargo de las artes visuales,
designando prácticas y operaciones de toda índole
a través de una lengua cuyo vocabulario y rendimiento está
cada vez más asimilado, institucionalizado y extendido. Pregunta:
¿qué nociones, qué términos o conceptos,
qué procesos o fenómenos han sido perentoriamente
anulados bajo pretexto de presunta obsolescencia?. ¿Cómo
se inscribe la producción de arte en Chile en este contexto?,
¿cuáles son sus transformaciones y cuáles son
los léxicos que las hablan?.
En resumen,
el proyecto que proponemos implica promover un análisis y
una reflexión crítica acerca de la actual situación
de las artes visuales en Chile, sin duda mas allá de la especificidad
de la pintura. Se nos hace deseable y pertinente especialmente hoy,
cuando tanto el arte como el mundo han sido reducidos a su más
pura factualidad.
Cuando las preguntas
y problemáticas más críticas de la segunda
mitad del siglo XX parecen quedar perentoriamente obsoletas, aún
cuando la reverberación de su enunciado todavía nos
parece audible y no podemos saber con certeza si se trata de un
sueño o de una ilusión o si sólo es nostalgia.
Mario Z
Víctor Hugo Bravo
Jorge González Lohse
Curadores de la exposición
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