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Micromuseo ("al fondo hay sitio") es una iniciativa que surge ante la ausencia en Lima de un espacio exclusivamente dedicado al arte contemporáneo. Concebido como un museo rodante que circula por diversas localidades y/o interviene espacios inusitados, su accionar se proyecta a partir de estrategias friccionarias que "Ponen en escena crítica el carácter discontinuo de la historia y de la cultura y de la política en un país hecho de fracturas –pero también de incesantes intercambios de fluidos. A esa libido en medio del caos responde esta praxis museal que yuxtapone los fragmentos dispersos de nuestras muchas expresiones, recíprocamente iluminadas por sus diferencias tanto como por sus articulaciones", explica Gustavo Buntinx.
Lo impuro y lo contaminado III explora en las relaciones entre la violencia y lo sagrado, entre la religión y el cuerpo, entre la sexualidad y la experiencia mística, entre el vacío museal y las museotopías que Micromuseo pretende llenar.
Un centenar de piezas de diverso tipo y naturaleza se instalarán en el primer y segundo piso del MAC Parque Forestal. Obras artísticas cruciales se mezclan con peculiares imágenes de exacerbada devoción popular, con otras que denotan la violencia recientemente vivida por Perú, así como obras donde la sexualidad y la teología alteran las relaciones establecidas entre arte y política, arte y violencia, arte y religión.
De esta forma, se aprecian asociaciones entre lo artesanal, lo (semi)industrial, lo artístico, lo prehispánico, lo moderno, lo colonial y lo contemporáneo. Micromuseo propone un recorrido por la sensibilidad (neo)barroca que ha emergido en Perú a partir de los estragos de la guerra (1980-1992) y de la dictadura (1992-2000) y esboza un nuevo horizonte de renovaciones culturales.
"Por un lado, el desborde tecnotropicalandino de una (post)modernidad popular que desde las calles, sobre todo amazónicas, irradia sus estridencias lúbricas a la entera cultura peruana. Al otro extremo, las sofisticadas formulaciones pictórico-teológicas que actualizan referentes eruditos remontables a la Evangelización y la Contrarreforma. Sublimaciones pasadas y vulgaridades presentes se entrecruzan y fecundan en la actualidad de un país donde toda distancia colapsa" añade Buntinx.
Para la ocasión, Micromuseo también trae consigo las propuestas del Museo Hawai de Fernando Bryce, el Museo Travesti de Giuseppe Campuzano, el LIMAC de Sandra Gamarra y el Museo Neo-Inka de Susana Torres.
"Una musealidad mestiza donde las palabras "artista" y "artesano" serán reemplazadas por la de "artífice" procurando significar la crisis de esas y otras distinciones en una sociedad crecientemente hecha de lo impuro y lo contaminado. El principio aquí operativo es no reprimir sino productivizar las diferencias para que salga una belleza nueva. Que la diferencia refulja", agrega Buntinx. |